Cultivar en la ciudad: el nanocurso que enseña a tener huertos urbanos

Cultivar en la ciudad: el nanocurso que enseña a tener huertos urbanos

El nuevo nanocurso de Teleduc UC, Huertos urbanos: diseño, instalación y manejo sustentable, está pensado para quienes creen que un huerto propio es algo reservado para el campo o para quienes ya saben de plantas. Alejandra Vargas, profesora del nanocurso, comenta sobre los objetivos del programa y lo que los alumnos podrán lograr al finalizarlo.

La barrera no es el espacio, es la falta de guía

Según explica la académica, el nanocurso nace de una necesidad muy concreta que se observa hoy en las ciudades. "Cada vez más personas en las ciudades quieren volver a conectar con su alimentación: saber de dónde viene lo que comen, comer más sano y depender un poco menos de la góndola del supermercado", señala la profesora. Sin embargo, cuando lo intentan, muchas veces no saben por dónde partir, ya que gran parte de la información disponible, según agrega la especialista, "está pensada para el campo o para quienes ya tienen experiencia".

Para Alejandra Vargas, el principal obstáculo no es lo que parece a primera vista. "La barrera principal es la sensación de que 'no se puede' sin patio, sin tierra de verdad o sin saber de plantas", afirma la profesora. Y agrega algo clave sobre el enfoque del nanocurso, al mencionar que "la barrera no es el espacio ni el conocimiento en sí, es la falta de una guía clara y accesible, y eso es lo que el programa resuelve".

Tres módulos, un huerto completo

El programa está estructurado en tres módulos que van de la teoría a la práctica: diseño y planificación, instalación y establecimiento, y manejo ecológico. Cada uno entrega herramientas que el alumno puede aplicar de inmediato en su propio espacio.

En el primer módulo, explica Alejandra Vargas, "el alumno sabe evaluar su propio espacio (balcón, terraza o patio) y decidir qué puede cultivar según la luz, el espacio y el tiempo que tiene disponible". En el segundo módulo, dice la experta, el alumno aprende a preparar sustratos adecuados para macetas y contenedores, a sembrar y trasplantar correctamente (desde semilla o almácigo), y a instalar un sistema de riego simple y eficiente para las plantas. El tercero cierra el proceso con el cuidado del huerto ya instalado, incorporando compostaje casero y control natural de plagas.

La profesora resume que "al finalizar el curso, el alumno no solo entiende la teoría, sino que sabe hacer de principio a fin, desde decidir qué y dónde sembrar, hasta preparar la tierra, regar bien y compostar sus propios residuos".

Sustentable desde el primer día

Uno de los sellos del nanocurso es que las prácticas ecológicas (compostaje, abonos naturales, control biológico de plagas y uso eficiente del agua) se enseñan desde el inicio, y no como un complemento posterior. "Los hábitos se forman desde el principio", explica Alejandra Vargas. "Si a alguien le enseñas primero a cultivar 'como sea' y después le agregas lo ecológico como un extra, lo más probable es que nunca lo incorpore de verdad", complementa la académica.

Este enfoque, dice la docente, tiene un impacto que va más allá del huerto individual porque "para las personas, significa alimentos más sanos y libres de químicos, cultivados y cosechados por ellas mismas". Y a nivel urbano, agrega, "significa menos residuos orgánicos en la basura, porque se transforman en compost, menos uso de pesticidas en la ciudad, y un uso más consciente del agua, un recurso que en muchas ciudades ya es escaso".

Beneficios que se notan en el día a día

Más allá de la técnica, Alejandra Vargas destaca que los efectos del nanocurso se sienten rápido en la vida cotidiana de quienes lo toman. Entre ellos, menciona el autoconsumo, el ahorro familiar al reducir la compra de hierbas y verduras, y una alimentación más fresca y saludable.

Pero hay un beneficio que la profesora destaca especialmente: el bienestar. "El cuidado diario de las plantas se transforma en un momento de pausa y desconexión del ritmo de la ciudad, algo que muchas personas valoran especialmente en departamentos o espacios pequeños", comenta la especialista.

Sobre lo que anhela que cambie en quienes terminen esta formación, Alejandra Vargas menciona que "esperamos que quienes completen el nanocurso incorporen el huerto como parte de su rutina, no como algo aislado" y que, con el tiempo, "empiecen a preguntarse '¿esto lo puedo cultivar yo?' antes de comprarlo".

¿Para quién es este nanocurso?

El nanocurso es 100% online, asincrónico, tiene una duración de 10 horas cronológicas y se dicta a través de la plataforma Moodle, con un plazo de seis meses para completarlo.

"Es ideal para cualquier persona que viva en la ciudad y quiera empezar un huerto propio, sin importar su experiencia", señala Alejandra Vargas, mencionando especialmente a quienes viven en departamentos o cuentan con poco tiempo disponible. También, agrega la docente, que "es perfecto para quienes ya intentaron tener un huerto antes y no les resultó, porque les faltaba una base clara de por dónde partir".

Al finalizar, según describe la profesora, el alumno pasa "de 'me gustaría tener un huerto, pero no sé cómo' a tener las herramientas concretas para instalarlo, cuidarlo y mantenerlo en el tiempo, de forma autónoma".

Si estás interesado en profundizar más sobre esta materia, te invitamos a conocer el nanocurso online que tiene Teleduc UC para ti sobre “Huertos urbanos: diseño, instalación y manejo sustentable.

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