El acoso laboral genera estrés, afecta la salud mental y aumenta el riesgo de ansiedad, depresión e incluso enfermedades cardiovasculares.
El acoso laboral es una forma de estrés que se caracteriza porque su causa no está relacionada directamente con el desempeño del trabajo o con su organización. Tiene su origen en las relaciones que se generan entre las personas.
En nuestro país, la Ley Karin señala que debe modificarse el artículo 2, inciso segundo del Código del Trabajo por lo siguiente:
“Las relaciones laborales deberán siempre fundarse en un trato libre de violencia, compatible con la dignidad de la persona y con perspectiva de género, lo que, para efectos de este Código, implica la adopción de medidas tendientes a promover la igualdad y a erradicar la discriminación basada en dicho motivo”. Especifica que son contrarias a lo anterior, entre otras conductas, las siguientes: acoso sexual, acoso laboral y violencia en el trabajo.
Si el párrafo anterior, se cumpliera con personas con inteligencia emocional, que si además tienen cargo de poder, cuidarían y propenderían a aumentar la satisfacción laboral y mejorar el clima organizacional en entidades públicas y privadas, para que fueran altamente gratificantes. Sin embargo sigue siendo un riesgo psicosocial en el Cuestionario de Evaluación de Ambiente Laboral (CEAL) y Salud Mental (SM) de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO).
Consecuencias del acoso laboral: estrés emocional
La pregunta es: ¿cómo puede afectar al cerebro humano el acoso y la violencia laboral?. Puede afectarlo a través de distorsiones cognitivas, como problemas de concentración, atención y memoria. También puede provocar síntomas de estrés postraumático, cuadros de depresión, estrés adaptativo y trastornos de ansiedad, entre otros. Su impacto puede durar años y con frecuencia genera en la persona un trastorno de que tiene un alto costo emocional, por lo cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera como uno de los principales problemas de salud laboral.
Hace algunas semanas, los medios de comunicación informaron que la Ley Karin presentaba sobre 5.000 denuncias por maltrato laboral en el sector público (y más de 170 eran por acoso sexual). A su vez, en la Dirección del Trabajo (DT), a enero del presente año se han recibido casi 10 mil denuncias del sector privado.
Problemas de salud mental
Entonces ¿cómo nos afecta el acoso laboral, sexual y la violencia en el trabajo?, algunos investigadores han destacado los siguientes problemas emocionales y de salud mental de las víctimas. Se detallan las más relevantes:
- Efectos en la salud mental y emocional: Investigaciones realizadas por Einarsen y Skogstad (2019) mostraron que los individuos que experimentan acoso laboral tienen mayores niveles de estrés, ansiedad, depresión y agotamiento emocional.
- Disminución de la motivación y la satisfacción laboral: Un estudio realizado por Leymann y Gustafsson (2018) encontró una reducción en el compromiso con el trabajo y una disminución en el sentido de pertenencia a la empresa.
- Afectación de las relaciones laborales y el trabajo en equipo: Investigaciones realizadas por Escartín (2019) han demostrado que se pierde la confianza entre los empleados, se dificulta la comunicación y se debilita la cooperación.
- Por otra parte, investigadores de la Universidad de Estocolmo (2020) descubrieron que soportar el acoso sexual en el trabajo estaba relacionado con un riesgo tres veces mayor de suicidio y un riesgo dos veces mayor de intento de suicidio.
Sobreexposición al cortisol
La activación a largo plazo del sistema de respuesta al estrés y la sobreexposición al cortisol y otras hormonas pueden alterar casi todos los procesos del cuerpo. Esto incrementa el riesgo de tener muchos problemas de salud, a modo de ejemplo;
- Enfermedades cardiovasculares. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Copenhague se puede elevar en un 60% el riesgo de padecer algún tipo de estos cuadros clínicos, cuando la acción de acoso se mantiene en el tiempo.
- Los infartos son frecuentes entre la mayoría de las personas que silencian su sufrimiento y no se atreven a denunciar el acoso laboral del que son víctimas.
- Trastornos del sueño tales como insomnio, despertarse con frecuencia o tener pesadillas llevan a la persona a un estado de agotamiento acentuado, que trae como consecuencia un impacto evidente en la productividad del empleado. Además, se afecta el estado de ánimo.
- Sentimientos de culpa, ansiedad y depresión.
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